26 dic 2008


Ella despidió a su amor, el partió en un barco en el muelle de san blas, el juró qué volveria y empapada en llanto ella juró qué esperaria, miles de lunas pasáron y ella siempre estaba en el muelle esperando. Muchas tardes se anidaron, se anidaron en su pecho y en sus labios. Llevaba el mismo vestido, y por si él volviera no se fuera a equivocar, los cangrejos le mordian su ropaje, su triztesa y su ilusión. Y el tiempo se escurrió y sus ojos se le llenaron de amaneceres. Y del mar se enamoró y su cuerpo se enraizó en el muelle... Sola.. Sola en el olvido. Sola... Sola con su espíritu. Sola... Sola con su amor el mar. Sola... en el muelle de san Blás. Su cabello se blanqueó pero ningún barco a su amor le devolvía. Y en el pueblo le decían le decían la loca del muelle de san Blás. Una tarde de abril la intentaron trasladar al manicomio. Nadie la pudo arrancar y del mar nunca jamás la separaron. Se quedó ahí, se quedó hasta el fin. Se quedó en el muelle de san blás.

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